martes, 7 de junio de 2011

Un método Universal

Es una verdad universalmente reconocida que las cosas existen por sì mismas gracias a su opuesto. Lo bello no sería bello sin lo feo y la felicidad no sería tal sin el dolor. Pero toda esta reflexión parece carecer de punto. No realmente.
Porque todos sabemos que aunque no podamos definirla, la felicidad nos hace sentir plenos, nos llena. Pero ¿Y el dolor? Ahí nos encontramos con el principal problema. Años, siglos, dos milenios (según el calendario cristiano que es el que yo sigo por costumbr) de aparente evolución. Pero cuando se trata de este asunto, escritores, filósofos y pensadores interesados quedan sin palabras. Y yo desde mi ínfimo lugar de joven post adolescente inexperta, no puedo evitar preguntarme, ¿cuál es la mejor forma de recuperarse del dolor?.
Claramente encontramos muchas opiniones sobre esto. Tenemos diferentes propuestas. Podríamos calificar las más populares como:
A) Llorar hasta el cansancio. Dice ser una de las maniobras más efectivas. Pero ¿Por qué? Es decir, llorar y volverse un robot autómata que anda sin aliento por la vida no va a hacernos sentir menos ese vacío. Esa angustia que fabrica su pequeño huequito en el estómago y se aloja ahí. Entonces tendríamos que pensar otra cosa.
B)Seguir adelante. A cualquier costo. No demostrar nada. Tal vez pretender que estamos bien, esa mentira piadosa, va a provocar que terminemos creyéndolo. Pero Frida Kahlo una vez dijo que las penas que uno encierra, devoran desde adentro. Y en lo personal pienso que tenía razón.
Pero si nada es suficiente. Si el dolor se propaga poco a poco y nos ahoga y nosotros en vez de una cuerda firme tenemos un trozo de tela ya mojado ¿Qué hacer? Están esas personas que dicen poder superar todo en un abrir y cerrar de ojos. Pero yo no sé cuál es su secreto. No puedo comprender a esos héroes anónimos que pueden controlar tan adecuada y prácticamente sus sentimientos. Y eso que lo he intentado. Miles de veces quiero convencerme de que "todo está en la mente" y que si se aparta la concentración la salida se encuenta fácil. En vano. Será que mi mente es algo laberíntica. O la de todos.
La única afirmación que se acerca a ser algo más que una suposición es que todavía no se descubrió una manera universal de ahuyentar el dolor de nosotros. Y para todos aquellos que en este momento sientan ese pequeño y angustioso insecto en sus entrañas, lamento informarles que no creo que vaya a haber algún avance en este tipo de descubrimiento.
Sin embargo así como nos hemos sentido perdidos y adoloridos, con ganas de tirar todo por la borda, también hemos aprendido que al final, con el tiempo, con esfuerzo, la sensación se va.
Entonces podemos concluir que a pesar de que no exista un método general, que lo hay, lo hay. Sólo es cuestion de encontrarlo, y cuando lo hayas hecho, vas a haber conocido una parte más de vos mismo. Cada individuo tiene sus propias armas para enfrentar al dolor. ¿Las mías? Llorar unos minutos, secarme las lágrimas, escuchar los ramones muy fuerte y escribir.

jueves, 14 de octubre de 2010

"The only thing I've ever successfully made in the kitchen is a mess. And several small fires"


“Sometimes we need to stop analyzing the past, stop planning the future, stop figuring out precisely how we feel, stop deciding exactly what we want, and just see what happens." - Carrie Bradshaw

Caminata en una mañana de invierno


Un paso tras otro en aquella calle. El viento es un látigo despiadado contra su cara. Sus propios brazos la envuelven como un capullo mientras pisa el suelo de manera firme, decidida a llegar al nebuloso lugar del que no tiene idea. Un paso tras otro piensa y es invadida por un torrente de sensaciones. Imperceptibles gotas mojan su cabello, su abrigo de lana, el frío pasa hacia su ropa haciéndola temblar ligeramente. Pero está acostumbrada a él ¿Cómo no estarlo si es prácticamente su forma de vida? Como una partida de ajedrez que va ganando. Puede ser sencillo predecir los movimientos del oponente, pero no así lograr evitarlos y allí, cuando el adversario se encuentra acorralado y sus intenciones son absolutamente visibles, allí cuando al fin saca las desesperadas garras y golpea con todas sus fuerzas en el centro del pecho para llevarse consigo por lo menos un fragmento de honor; es cuando la victoria pierde gran parte de su satisfacción.

Es que el vacío del daño no se completa por haber dañado más, las palabras no se borran cubriéndose con otras. No existe venganza certera en un estado de guerra con uno mismo. En ese golpe final que le asestan ella pierde algo de su alma, más allá de que lo único que quede luego sea esperar la muerte del atacante.

Sin embargo las heridas se curan. El mismo frío se encarga de dejarlas allí estáticas hasta convertirlas en indoloras. Primero por obra de la anestesia, luego simplemente gracias al tiempo. Ese tiempo que pasa mientras ella camina dando un paso tras otro.

lunes, 16 de agosto de 2010

well there's nothing to lose and there's nothing to prove...


i'll be dancing with myself

La Vida es Mucho




Ya perdoné errores casi imperdonables.
Trate de sustituir personas insustituibles,
de olvidar personas inolvidables.
Ya hice cosas por impulso.
Ya me decepcioné con algunas personas ,
mas también yo decepcioné a alguien
Ya abracé para proteger .
Ya me reí cuando no podía .
Ya hice amigos eternos.
Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.
Ya fui amado y no supe amar.
Ya grité y salté de felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también los he roto y muchos.
Ya lloré escuchando música y viendo fotos .
Ya llamé sólo para escuchar una voz .
Ya me enamoré por una sonrisa.
Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y ...
Tuve miedo de perder a alguien especial
(y termine perdiéndolo) ¡¡
pero sobreviví !!
Y todavía vivo !!
No paso por la vida.
Y tú tampoco deberías sólo pasar ...
VIVE!!!
Bueno es ir a la lucha con determinación
abrazar la vida y vivir con pasión.
Perder con clase y vencer con osadía,
por que el mundo pertenece a quien se atreve
y la vida es mucho más para ser insignificante

Charles Chaplin

El Dragón y La Princesa


"Como si el príncipe —pensaba—, después de recorrer vastas y solitarias regiones, se encontrase por fin frente a la gruta donde ella duerme vigilada por el dragón. Y como si, para colmo, advirtiese que el dragón no vigila a su lado amenazante como lo imaginamos en los mitos infantiles sino, lo que era más angustioso, dentro de ella misma: como si fuera una princesa-dragón, un indiscernible monstruo, casto y llameante a la vez, candoroso y repelente al mismo tiempo: como si una purísima niña vestida de comunión tuviese pesadillas de reptil o de murciélago.
Y los vientos misteriosos que parecían soplar desde la oscura gruta del dragón-princesa agitaban su alma y la des­garraban, todas sus ideas eran rotas y mezcladas, y su cuerpo era estremecido por complejas sensaciones."

Fragmento de Sobre Héroes y Tumbas de Ernesto Sábato refiriéndose a la primera impresión de Martín al ver a Alejandra dormida.