lunes, 16 de agosto de 2010

El Dragón y La Princesa


"Como si el príncipe —pensaba—, después de recorrer vastas y solitarias regiones, se encontrase por fin frente a la gruta donde ella duerme vigilada por el dragón. Y como si, para colmo, advirtiese que el dragón no vigila a su lado amenazante como lo imaginamos en los mitos infantiles sino, lo que era más angustioso, dentro de ella misma: como si fuera una princesa-dragón, un indiscernible monstruo, casto y llameante a la vez, candoroso y repelente al mismo tiempo: como si una purísima niña vestida de comunión tuviese pesadillas de reptil o de murciélago.
Y los vientos misteriosos que parecían soplar desde la oscura gruta del dragón-princesa agitaban su alma y la des­garraban, todas sus ideas eran rotas y mezcladas, y su cuerpo era estremecido por complejas sensaciones."

Fragmento de Sobre Héroes y Tumbas de Ernesto Sábato refiriéndose a la primera impresión de Martín al ver a Alejandra dormida.

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