
Ya no me alcanzan las palabras para definir este desquiciado sentimiento que se apodera de mí día a día. Con sólo decirte que lo que más anhelo es ver tus ojos, tu risa, tus labios pronunciando una a una las palabras de las que depende mi felicidad.
Sin embargo aquí continúo agonizando, preguntándome una y mil veces sin conseguir ninguna respuesta. Floto en un mar de confusión y me siento hundir en la más profunda ceguera de la que sólo tu luz es capaz de librarme.
Y por esto ahora mi destino pende de un hilo, de alguna de tus miradas, de cualquiera de tus palabras.
LMP
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